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Default La Santa Inquisición

La Santa Inquisición


1. La Santa Inquisición

La Santa Inquisición comprendía dos tribunales, primeramente el religioso que sólo podía juzgar a los bautizados; ni siquiera a los indígenas, ya que estaban fuera de su jurisdicción; pero sí a los falsos conversos; en suma, se les juzgaba por herejías. El Tribunal Eclesiástico solamente los juzgaba culpable o no, ya que quien ejecutaba la sentencia de acuerdo a las leyes civiles era el Tribunal Civil o Secular, y según la culpa comprobada se les castigaba (amonestaciones, penitencias, cárcel o muerte). La Santa Inquisición se estableció para hacer justicia y para evitar que la gente afectada tomara la Ley en sus propias manos...

Es importante comprender el caso de los falsos conversos, quienes eran judíos infiltrados que se decían cristianos –de nombre, porque en realidad en forma oculta continuaban sus ritos, pero hacían actos sacrílegos con las Hostias Consagradas; crucificaron a muerte a niños católicos como al Mártir Santo Dominguito de Val, entre otros, con el objeto de infiltrarse y mantenerse en puestos estratégicos en el comercio, finanzas, en la política hasta en la Iglesia Católica; por lo que era justo y necesario poderlos distinguir, para que el pueblo español afectado y agredido, no inculpara a los judíos convertidos sinceramente de corazón.

La Santa Inquisición Española se estableció a petición de los Reyes Católicos (la Reina Isabel de Castilla y el Rey Fernando V de Aragón) a Su Santidad el Papa Sixto IV, para defender los Dogmas y Verdades de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, pisoteados por los herejes y falsos conversos y además para identificar y detener a los judíos (públicos y conversos) culpables, quienes propiciaron además, la invasión de los musulmanes a la Península Ibérica desde el siglo VIII.


Cabe además recordar que España, era víctima de la usura (muy altos intereses por el dinero prestado) de los falsos conversos o marranos y extorsiones sistemáticas de extranjeros que monopolizaban las riquezas, el comercio, las finanzas.


La Santa Inquisición Española se estableció ante todo por motivos religiosos y morales de defensa de los Dogmas y Verdades de la Iglesia Católica Apostólica Romana ante las herejías y costumbres inmorales y depravadas que destruyen la paz social y política y no por motivos económicos; además la Santa Inquisición Española fue buena y necesaria.


Esclarecer y fundamentar si la Santa Inquisición Española fue por intereses morales o económicos.


Se ha tergiversado de tal forma el Tribunal del Santo Oficio, mejor conocido como la Santa Inquisición, a pesar de haber sido un instrumento de justicia, basado en el Derecho Romano como "pontífices maximi", de tal manera que lo que se busca esclarecer en esta investigación, es la Verdad.


Vamos a considerar dos objetivos principales de la Santa Inquisición:
El primero era defender los Dogmas y Verdades de la Iglesia Católica Apostólica y Romana ante tantas herejías, al igual que velar por la seguridad de la vida cristiana de los feligreses. Ya que la labor de los herejes era lo contrario. Los herejes y principalmente los falsos conversos, eran individuos con una idea deformada o pervertida; farisaicamente (hipócritamente) se decían "cristianos", pero buscaban quemar las Iglesias, hacían sacrilegios (con las Hostias Consagradas), y peores acciones; persiguiendo a la Verdadera Fe Cristiana, como los arrianos, gnósticos. Además los conversos o judíos infiltrados, los cuales se organizaban en sociedades secretas, con contraseñas, ritos y organización jerárquica sui generis (no dada por Dios) para lograr infiltrarse en altos puestos del comercio, finanzas, en la Corte (política) y aún de la Iglesia Católica.

El otro objetivo principal era atraer a los herejes descarriados nuevamente a la gracia de Dios; pero si era terco en su necedad de seguir faltando a Dios y ser hereje, debía ser expulsado de la Iglesia y además de acuerdo al delito o culpa que le hubiera sido comprobada, era puesto bajo el criterio del brazo secular, es decir, las leyes civiles bajo el Tribunal Secular o Civil, quien ejecutaba las acciones correspondientes. Cabe recalcar que era el Tribunal Secular quien castigaba y ejecutaba y no como nos lo hacen creer que era la Santa Inquisición (su brazo: Tribunal Eclesiástico).

Cuando se quiera investigar la Verdad sobre la Santa Inquisición Española, primeramente hay que erradicar los prejuicios y la información no comprobada de hechos bastante exagerados, tanto de crueldades, como del número de muertes; porque "le han metido mucha cizaña, ya sea por falta de información; por no consultar bien, éste es el caso de Montesquieu y Voltaire o por el simple hecho de manchar la imagen de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, tal es el caso de los protestantes y del Duque de Orange y en México, es el caso de Fray Bartolomé de las Casas. La Leyenda Negra que se creó al respecto fue esencialmente para manchar la imagen de la Iglesia. Ellos además hacen creer que la Iglesia Católica (esencialmente) era la que mataba a los herejes; lo cual es falso, ya que tenemos como prueba que la Inquisición se dividía en dos Tribunales: el Eclesiástico y el Civil. El Tribunal Eclesiástico se dedicaba a juzgar a las personas acusadas de herejía, hechicería, conductas inmorales que corrompen costumbres por corrupción de voluntades; a los falsos conversos, etc. y el Tribunal Civil era el que castigaba con cárcel o ejecutaba a las personas. Es muy importante entender esto y no tergiversarlo, ya que nos hacen creer que la Iglesia destajaba a las personas y las obligaba a convertirse a la Religión Católica y si no, las mataban, lo cual es una falacia (mentira disfrazada de verdad). Cuando los Reyes Católicos piden a Su Santidad el Papa Sixto IV la Inquisición para España, lo hacen para encontrar a los falsos conversos, quienes alentaban contra el bien común; además traicionando la hospitalidad de España (que inclusive les daba libertad de culto), ya que les abrían las puertas de España a los árabes –musulmanes (moros) y a cambio éstos, les daban la gobernatura de las ciudades capturadas o conquistadas. "

No hay que ver tan sólo el lado religioso, del cual, investigando hay excelentes escritores tales como: Schlarman (1958), Rivanera Carlés (1994), Don Joaquín García Icazbalceta, Salvador Abascal (1998),entre otros, sino inclusive en base a fuente judías o projudías se comprueba que los falsos conversos buscan la destrucción de la Iglesia Católica; pues cuando se pierde la visión de la Salvación Eterna, predomina inevitablemente un apetito hacia los bienes terrenales, hacia una vida pasajera y seductora de placer, riquezas terrenales, poder, etc. a costa de los demás, sin moral, ni ética.

Para hablar sobre este Tribunal, debemos ubicarnos en el propio país España, para conocer sus antecedentes, la situación prevaleciente, las razones de la Inquisición, las estadísticas y víctimas reales de la Santa Inquisición Española, entre otros aspectos.

1.1.- ANTECEDENTES Y SITUACIÓN PREVALECIENTE EN ESPAÑA

Si bien podemos remontarnos a Moisés como uno de los primeros "inquisidores"; en la Edad Media tenemos las Cruzadas, que tenían la finalidad de recuperar los Santos Lugares de los mahometanos y herejes y por ende para defender todo lo que amenazase la unidad cristiana, el Emperador Federico II decretó que se buscase a los herejes basándose en el Derecho Romano; el cual se aplicó igualmente en la Santa Inquisición.


En el caso particular de España, podemos observar que en la época de los visigodos, los judíos se incrementaron en una forma alarmante; cabe resaltar que además gozaban de libertad de culto.


No se les persiguió sino hasta que se demostró que conspiraban con los árabes de África y turcos de Constantinopla para que los mahometanos bereberes por medio de los judíos de África invadieran España. Esta invasión fue iniciada en 711 D.C., de donde la España unida (salvo por los judíos que no la querían unida), tardó ocho siglos en reconquistar el territorio español, tras heroica lucha. Los judíos, donde estuvieran, ponían todo para ayudar a los invasores, ya que les facilitaban su paso, "les abrían las puertas" y en "pago", los mahometanos recompensaban a los judíos como gobernadores de las principales ciudades españolas conquistadas.


Providencialmente en la Batalla de Poitiers, Carlos Martell los derrotó en 732 D.C. y se quedaron los mahometanos hasta los Pirineos, ya no pudieron conquistar Francia.
Los judíos se hacían útiles a los reyes con sus préstamos, dado el estado de miseria y anarquía que prevalecía en el territorio español, particularmente agudizado en la época de Los Reyes Católicos , las ciudades vivían en una alarma constante de cual ejército atacaría, la amenaza musulmana siempre estaba presente, el bandolerismo y demás. La influencia y predominio judíos eran tal, que tan sólo en Castilla vivían aproximadamente cinco millones de judíos a finales del siglo XIII.[NOTA: esa exagerada cifra no es creíble, seguramente es un error del autor al elaborar el texto]


La influencia de los mahometanos se vio reflejada en algunos judíos españoles, quienes se entregaban a la hechicería, brujería, venta de pócimas de amor, hechizos para el lecho matrimonial; no obstante que Moisés les decía a los israelitas: "Que no se encuentre entre nosotros ningún hechicero, ni quien consulte espíritus pitónicos…" Los falsos conversos prestamistas, por ejemplo, judaizaban, cometían sacrilegios, manifestaban sangrientamente su odio a los cristianos y a Nuestro Señor Jesucristo. Además de burlas y sarcasmos hacia los católicos, algunas veces obligaban a sus deudores a abjurar de N. S. Jesucristo, etc. Razones por las cuales el pueblo español no los quería y aunque los impugnadores y enemigos de la Inquisición aleguen que es por practicar las enseñanzas de Moisés, no es la Verdad; ya que los españoles les dieron libertad de culto y si el pueblo español no los quería, era porque hacían lo que Moisés les prohibió.


Es importante reflexionar que el poderío de los judíos era tal, que estaban por encima de la Ley, como por ejemplo, la Ley contra la Blasfemia, no se les aplicaba a ellos.
Si bien los judíos públicos (públicamente profesaban su fe) gozaban en España de libertad de culto, no obstante, no se lo agradecían a ese país anfitrión e inclusive se dieron casos que compraron seres como esclavos (un hombre vendió a su hijo y poco después el hombre apareció misteriosamente muerto; así no podría ni arrepentirse y menos reclamarlo); practicaban la usura, más aún en las crisis, como es el caso del hambre de Cuenca, en la que los judíos les exigían el 40% de intereses a los campesinos para comprar el trigo, este abuso lo llevó Lea a la Santa Inquisición en España en 1326.

Es importante recalcar que no fue por razones políticas, sino que fueron las prácticas judaizantes, las quejas tan abundantes de los afectados (por usura, entre otros), que motivaron a los Reyes Católicos a decretar el 31 de marzo de 1492 el destierro a los judíos públicos (abiertamente judíos), pero no a los conversos (y falsos conversos judíos, que se quedaron en España para "acabarla").


Cristóbal Colón era converso, (Dios sabe sí fue falso converso o no.), no había racismo hacia ellos; inclusive la Reina Isabel La Católica lo ayudó siempre, hasta vendió sus joyas reales para financiarle los viajes a las "Indias", al Nuevo Mundo.


España, en fin, era víctima de usuras de los "marranos", de extorsiones continuas y sistemáticas por parte de extranjeros que además de monopolizar las riquezas del país, su comercio, finanzas, etc. Se colocaban en altos puestos estratégicos en la política y aún dentro de la Iglesia Católica, como por ejemplo los "conversos", sí, falsos conversos judíos infiltrados "en cuanto a las jerarquías eclesiásticas, Pedro de Montfort era vicario general del arzobispado de Zaragoza; Martín Cabrero, arcediano del mismo; el doctor López, prior del Pilar; Fernando Torrijos, arcipreste de Daroca, etc. Más adelante sería prior de la Seo Juan de Artal, nieto de Pedro de Almazán, uno de los asesinos de San Pedro de Arbués".


1.2.- INSTAURACIÓN DE LA SANTA INQUISICIÓN ESPAÑOLA
La Reina Isabel de Castilla y el Rey Fernando de Aragón pidieron a Su Santidad el Papa Sixto IV que les permitiera establecer la Santa Inquisición en España, la cual data del 1° de noviembre de 1478 y fue muy bien recibida por el pueblo español; fue hasta haberse confirmado la traición de los falsos conversos con los mahometanos bereberes a través de los judíos en África sobre la invasión a España, además de las cuantiosas quejas a la Reina del pueblo español agredido. La situación siguió siendo tan grave que para 1492 se decretó la expulsión de los judíos.

Por citar un ejemplo: Fue el año de 1467 en Toledo, cuando se inició una serie de matanzas porque un judío (al cual un "canónigo" se lo había vendido) tenía el privilegio de cobrar un impuesto sobre el pan de la ciudad de Maqueda.

1.3.-SÍNTESIS CRONOLÓGIA DE LA SANTA INQUISICIÓN ESPAÑOLA



La Santa Inquisición abarca desde el siglo IV d.C., siendo estable en el siglo XI para contrarrestar la herejía de los cátaros y los albigenses, de donde su apogeo fue en el siglo XV d.C. bajo los Reyes Católicos y duró hasta mediados del siglo XIX d.C. Napoleón al entrar a Madrid la suprimió en diciembre de 1808. Fernando VII, el 11 de julio de 1814 la restableció cuando volvió del exilio y finalmente desapareció el 15 de julio de 1834.


Cabe recordar algunos hechos históricos que nos relatan la gloriosa epopeya de la Reconquista de España de la invasión musulmana, judía y herejes, como aconteció:


En el siglo VIII el Rey Pelayo de Asturias vence a los musulmanes en Covadonga en 718 causándoles una gran derrota.


Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador en 1094 (siglo XI), reconquista Valencia del dominio musulmán.


El Rey Fernando V de Aragón, El Católico, alista su ejército contra el Rey de Portugal quien les declara la guerra y en 1478 Muley Abdul Hassan después de haber pactado con Los Reyes Católicos una tregua de tres años, invadió Murcia matando a toda la población de Cieza. El Rey Fernando logra vencer a Portugal en la Batalla del Toro, mientras la Reina Isabel, La Católica, a caballo recorría todo el reino para extirpar la criminalidad y ver que se juzgaran a los culpables y se les diera el tiempo necesario para confesarse (y tuvieran una buena muerte).


Por contraparte en 1480, el gran turco Mohamed II toma la ciudad de Otranto en el reino de Nápoles, asesinando a la mitad de la población civil: 22,000 personas, entre ellos al señor arzobispo y sacerdotes torturándolos sin piedad (no por una causa de tan alto ideal como los Reyes Católicos, ni con los métodos suavizados por la Reina Isabel) y amenazaba lanzarse sobre España. Los moros tomaron por sorpresa la población fronteriza de Zahara.


El Rey Fernando. El Católico, vence a los musulmanes a finales del siglo XV en la bellísima Ciudad de Granada el 2 de febrero de 1492.

1.4.- ESTADÍSTICAS REALES Y EDICTO DE GRACIA DE LA SANTA INQUISISCIÓN ESPAÑOLA



Es importante diferenciar la Santa Inquisición Española por su tan alto ideal y métodos, tal como se constata en la orden que fue dada por la propia Reina Isabel La Católica que a los interrogados, escuchados y ya declarados culpables y condenados a muerte, se les diera el tiempo necesario para que se pudiesen confesar. Ya entrada en vigor la Santa Inquisición, se dio el Edicto de Gracia durante dos años y algunos Inquisidores ampliaron este período para que reflexionaran o se fueran de su territorio.


No se podía contener a judaizantes y moriscos con la simple inquisición episcopal española y también para evitar las terribles matanzas de judíos y católicos, sobretodo para que el pueblo español pudiera confiar en que un Tribunal Supremo, como es la Santa Inquisición Española, procesaría (con el Tribunal Eclesiástico) y castigaría (con el Tribunal Civil) a cuantos atentaran contra la Religión Católica (factor de unión de España) y la vida cristiana en España.


También cabe agregar que hay tres casos en que es lícito el homicidio en caso de legítima defensa : 1° individual; 2° colectiva, como el caso de una guerra justa y 3° social, cuando se cumple con la sentencia de muerte dictada por un tribunal competente, contra un malhechor.


No obstante haberse establecido la Santa Inquisición en 1478 en España, Los Reyes Católicos dieron todavía un lapso de gracia de de dos años para que los falsos conversos abjuraran de sus errores, lo cual fracasó completamente; razón por la cual se estableció la Santa Inquisición en Sevilla hasta 1480, según Real Cédula de la Reina Isabel de Castilla y el Rey Fernando de Aragón en Medina del Campo el 27 de septiembre de 1480. Sus Inquisidores fueron el Cardenal Pedro González Mendoza, Fr. Tomás de Torquemada como experto consultor y a dos religiosos dominicos: Fr. Miguel Morillo y a Fr. Juan de San Martín como Inquisidores efectivos. Estos dos últimos también dieron, al empezar su gestión, otro Edicto de Gracia el 2 de enero de 1481.


La Santísima Providencia permitió la creación de la Santa Inquisición por los Reyes Católicos y Roma, tan a tiempo para que le fuera posible evitar la infiltración de herejías, como la herejía de Lutero, que se apoderó de media Europa, producto del pagano Renacimiento y ampliamente apoyada en España por los jefes judíos que ahí permanecieron como falsos conversos, a los cuales, no se les detectó.


Para lograr una justa sentencia, a petición de la Reina Isabel, La Católica, Su Santidad el Papa prohibió que los reos pudieran seguir apelando a Roma, (ya que ahí los falsos conversos infiltrados abogaban por ellos), por lo que nombró Juez de Apelación al Arzobispo de Sevilla en1483, como también fue Fray Tomás de Torquemada. Por la experiencia y estadísticas, se ve que dichas apelaciones estaban llenas de falsedades, hechas sólo para dilatar y hacer inútiles los procesos.


Las primeras víctimas fueron de Sevilla; no obstante el Edicto de Gracia dado por los Reyes Católicos, un rabino millonario Diego de Susan organizó una rebelión armada en donde debían ser asesinados los Inquisidores y solamente debían ser informados los Reyes Católicos que los judíos no tolerarían la Inquisición en Sevilla. Nuevamente la Divina Providencia no desamparó a España y a la recién fundada Unidad Española, le fue revelada la conspiración, gracias al amor que tenía la hija de Diego de Susan a su novio, que era católico sincero y fue quien informó a los Inquisidores. Se pudieron arrestar varios jefes en Sevilla, se encontraron también armas para cien personas y nada menos, ni nada más, se encontraron en la casa del Deán de Catedral, donde nadie lo hubiera pensado. Todos los arrestados fueron sometidos a juicio y el Tribunal Eclesiástico los encontró culpables y fueron entregados a las autoridades civiles, las que aplicaron las leyes civiles en vigor; su sentencia fue ser quemados fuera de las murallas de la Ciudad. Diego de Susan y otros jefes más fueron juzgados y quemados algunos días más tarde. En total fueron nueve víctimas, cifra algo inferior a los 1,500 que divulgan los que controlan los medios de información. Inclusive aluden como responsable a Torquemada, siendo que él no comenzó a tener su cargo activo sino hasta tres años después, que aconteció cuando fue nombrado Inquisidor General por Castilla y León, cargo recibido del Papa Sixto IV.


Según las estadísticas de la Enciclopedia Británica , que no obstante ser protestante no acepta ni registra la cifra tan exagerada de Juan Antonio Llorente, sacerdote apóstata y masón, encargado de los archivos y documentos que ingresaban sobre la Santa Inquisición, que quemó los archivos, para inflar la cifra a más de 31, 912 personas de 1478 a 1800 ; cuando en realidad la Enciclopedia Británica da como dato: 2000 personas como número probable de sentenciados a muerte y ejecutados por el Tribunal Civil en el mismo período (de 1478 a 1800). La Enciclopedia Británica agrega que a Fr. Torquemada sólo se le puede hacer responsable dentro del total de esas 2000, de solamente 1000 a 1300 víctimas en un lapso de 16 años. Nuevamente queda demostrada como tal, la falacia de Juan Antonio Llorente que responsabiliza a Torquemada de supuestas 1,500 ejecuciones, quemados vivos "de una sola sentada”.

2.- METODOLOGÍA DEL TRIBUNAL DEL SANTO OFICIO


Para que nos quede clara la definición y actuación de la Santa Inquisición, hay que recordar que de acuerdo a su origen etimológico, por su raíz latina "inquerere", significa: indagar, investigar.


Así pues este Tribunal Eclesiástico no era para castigar, sino para indagar quiénes eran realmente sospechosos de herejías o eran falsos conversos para someterlos a juicio, tras haberlos interrogado, escuchado, juzgado y declarados culpables. Pasaban con el otro brazo de la Santa Inquisición, el Tribunal Secular, que de acuerdo a las Leyes Civiles, se encargaba de castigar y ejecutar la pena correspondiente.


Hay que puntualizar que como delito se consideraba toda aquella actitud que estuviera en contra de las Verdades de la Religión Católica que pudiese afectar en cualquier forma la vida y moralidad de la sociedad y de las naciones enteras.


El Tribunal era una autoridad mixta, pues si bien los asuntos tratados los juzgaba la Iglesia Católica, no obstante, administrativamente hablando, no dependía de clérigos ni obispos; sino del Rey mismo; siendo por lo tanto un juzgado oficial, de ahí su dualidad.


También es conveniente recordar que los Inquisidores eran personas escogidas y nombradas con gran cuidado por el Santo Padre, es decir, el Papa les daba ese cargo; siendo los Inquisidores personas ejemplares en cuanto a su honorabilidad, honestidad y verdadera vida Católica.


Estaba formado por tres jueces nombrados por el Rey. Había un fiscal, quien formulaba las acusaciones, por ejemplo por todo el territorio de la Nueva España. El tribunal tenía comisarios a su cargo, que recibían las denuncias, hacían distintas averiguaciones y finalmente detenían a los acusados para ser enjuiciados.


Cabe recordar lo que es un Auto de Fe, el cual es una ceremonia religiosa que se lleva acabo en las Iglesias o plazas públicas en las que se daba a conocer al público la sentencia pronunciada contra el acusado declarado culpable o no por la Santa Inquisición. Se interrumpían de tiempo en tiempo para hacer recitar a los asistentes algunos actos de Fe.


Es un error pensar que todas las sentencias eran condenatorias: ya que buena parte eran declarados inocentes y recobraban incontinenti la libertad.


A los culpables se les invitaba a abjurar. Las penas eran penitencias canónicas, multas, contribución a obras, llevar cruces en los vestidos, peregrinaciones a Tierra Santa o penas aflictivas como azotes, cárcel temporal o perpetua. La pena máxima de hoguera no era ni pronunciada, ni mucho menos era ejecutada por el Tribunal Eclesiástico, sino por las Autoridades Civiles, es decir, el Tribunal Secular. Ahora bien, cada proceso llevado a la Santa Inquisición tenía la siguiente metodología:


1° Para iniciar un juicio, se requería que la acusación fuese hecha por lo menos por dos testigos, con lo cual se procedía a iniciar una investigación a dicha persona: por supuesto sin su consentimiento y sin que supiera quiénes lo habían acusado; para poder obtener información y evitar venganzas.
2° El inculpado era sometido al Tribunal y puesto en prisión sólo si:



§ Cinco testigos con suficientes pruebas declaraban contra él.

§ Los inquisidores constataban y declaraban que existía materia de herejía.

§ Por decreto de un Obispo



3° La persona así detenida era examinada médicamente y específicamente se llevaba a cabo un chequeo de su estado mental.


4° Ya ante el Tribunal lo primero que se hacía era escuchar al reo dentro de los tres siguientes días; para lo cual éste se presentaba ante los jueces y juraba decir la verdad. Se le informaba de los cargos formulados contra él y finalmente se le pedía que confesara y que se reconciliara con la Iglesia Católica.


5° Dicho interrogatorio debía ser cauto, honesto y caritativo; buscando obtener e investigar únicamente la Verdad. Consistía en tratar de averiguar datos y detalles sobre la educación, vida, ocupaciones y amistades del reo.


6° Para dicho interrogatorio debían estar presentes como defensores del acusado, dos personas religiosas que no formaran parte del Tribunal de la Santa Inquisición.


7° En un lapso de cuatro días se le leía al reo su propia declaración; el acusado podía hacer correcciones y ser interrogado cuando lo quisiera.


8° Cuando el interrogatorio había concluido el fiscal presentaba las diversas pruebas a los Inquisidores, quienes lo juzgaban de a cuerdo a la Ley Civil. Dicha acusación debía ser completamente leída al acusado detenido o presunto hereje, con sus respectivas pautas, para que el acusado pudiera contestar y defenderse.


9° Un derecho que tenía el acusado es a tener un defensor, pero si él no nombraba alguno o fuera pobre para pagarle, el propio Tribunal le designaba un hombre culto, de buena reputación y bajo juramento lo defendía leal e imparcialmente, además con una recta intención y buena fe.


10° Finalmente si el reo era encontrado culpable, se procedía a dar la sentencia de la pena correspondiente, de acuerdo a las Leyes Civiles.

3.- LA SANTA INQUISICIÓN EN LA NUEVA ESPAÑA



Para el caso de México se puede investigar mejor, dado que aquí no hubo ningún Juan Antonio Llorente, como en España, que quemó los archivos de la Santa Inquisición para dar sus cifras falseadas. Los Actos de Fe y todo lo relativo a este tema están en el Archivo de la Nación, por lo que no hay que quedarnos con los datos falseados, como los del novelesco Gral. Vicente Riva Palacio y demás autores similares.

En Nueva España fue gracias al Obispo Fray Juan de Zumárraga, así como varios más, entre los que se cuentan al Obispo de Santo Domingo, don Sebastián Ramírez de Buenleal, entre otros, quienes estaban angustiados y alarmados por las malas costumbres de algunos españoles y aún de clérigos sueltos por ahí.

Finalmente Felipe II ordenó por Cédula Real del 25 de enero de 1569 (aunque ya funcionaba desde 1522) el establecimiento del Tribunal de la Fe, llamado también del Santo Oficio o mejor conocida como la Santa Inquisición en Nueva España (hoy México), en el Perú y en Cartagena de las Indias. El Tribunal que correspondía a la Nueva España abarcaba México, Guatemala, Honduras, Nicaragua y a los españoles en Filipinas. .


Es importante resaltar que los indígenas en Mesoamérica estaban fuera de la jurisdicción de la Santa Inquisición; los cuales estaban considerados en las Leyes de Indias que la Corona Española dio para protegerlos en sus provincias ultramarinas en el Nuevo Mundo.


Hay que “dejar bien claro, que gracias a la justa y sabia política de la Corona Española, plasmada en las extraordinarias Leyes de Indias, y a la actuación del Tribunal de la Inquisición, la empresa indiana fue, pese a los conversos, infinitamente superior en todo sentido a la política de saqueo organizado, de crueldad y de absoluto desprecio por la vida y el bienestar de los indios, llevada a cabo por Inglaterra, Holanda e inclusive Francia. La obra cultural de España, por ejemplo, sigue causando asombro al observador honesto. De inmediato levantáronse universidades y excelentes colegios, y no bien se afianzó la empresa pobladora, se editó gran número de libros. La diferencia con los ingleses es abismal, en todos los campos, y no resiste comparación.


España no se propuso sojuzgar sino evangelizar e incorporar las nuevas tierras en un pié de igualdad con las peninsulares. Por eso fueron de hecho y de derecho, sus provincias ultramarinas. Inglaterra, en cambio, vino a tomar por asalto las riquezas del Nuevo Mundo, a someter a un trato inhumano a los naturales, a los que ni siquiera se preocupó en infundirles, por suerte, el credo protestante. Ella, como Holanda, vino a colonizar. Y no se olvide el protagonismo marrano en ambas naciones”.


Las estadísticas del Santo Oficio en los tres siglos que duró el Virreinato de la Nueva España, entregó sólo 41 culpables al brazo secular, es decir, un promedio de una persona cada siete años; datos hoy tergiversados y muy exagerados en contra de la Iglesia Católica. La más grande autoridad acerca de la Historia del Virreinato de la Nueva España es Don Joaquín García Icazbalceta, el cual investigó hasta antes del grito de la Independencia en un lapso de 286 años y certifica según los Autos de Fe, que inclusive se pueden ver en el Archivo General de la Nación (éstos no los quemó Llorente, como lo hizo en España) que fueron condenados a muerte 41 personas y quemados en efigie 99 (que eran solamente una representación de su persona) y no las cantidades exageradas que nos cuentan.

4.- ASPECTOS RELIGIOSOS



Así fue el caso de los falsos conversos, quienes eran judíos infiltrados que se decían cristianos –de nombre, porque de hecho, ocultos continuaban sus ritos, pero hacían actos sacrílegos con las hostias consagradas, crucificaron a muerte a niños católicos como al Mártir Santo Dominguito de Val, como tantos otros crímenes rituales como el del martirio del Santo Niño de la Guardia que murió crucificado en una cueva, ocurrido el Viernes Santo de 1489 en La Guardia, villa del partido de Lillo, el asesinato del Inquisidor de Aragón, el canónigo y actualmente San Pedro de Arbués, entre otros.


Con el crimen hecho a San Pedro de Arbúes, inquisidor de Aragón y canónigo, queda manifiesto hasta qué alturas habían llegado a infiltrarse los conversos judaizantes, para impedir el establecimiento de la Santa Inquisición en Aragón. El asesinato fue organizado por cristianos nuevos (falsos conversos) que ocupaban altos cargos en la Corte y lo martirizaron el 16 de septiembre de 1485 en la Catedral de Zaragoza.


Todo esto lo hacían o bien los judíos públicos "españoles" (no obstante que gozaban de libertad de culto en España) o los falsos conversos (judíos infiltrados, que se hacían cristianos de nombre), pero por odio a la Iglesia Católica y con el objeto de infiltrarse y mantenerse en puestos estratégicos en el comercio, finanzas, en la política hasta en la Iglesia Católica; por lo que era justo y necesario poderlos distinguir, para que el pueblo español afectado y dañado gravemente, no inculpara a los judíos convertidos de corazón.


Se puede comprobar que los falsos conversos buscan la destrucción de la Iglesia Católica Apostólica y Romana; pues cuando se pierde la visión de la Salvación Eterna, predomina inevitablemente la soberbia, codicia y avaricia, también un arraigo hacia los bienes terrenales que son netamente materiales, hacia una vida pasajera y "atractiva", plena de placer, riquezas terrenales, poder y control a costa de los demás, sin moral, ni ética, ni justicia.


Lo anteriormente dicho queda demostrado con la aprobación por parte de Su Santidad el Papa Sixto IV que permitió la Santa Inquisición Española, a petición de los Reyes Católicos (la Reina Isabel de Castilla y el Rey Fernando V de Aragón) con la finalidad de defender los Dogmas de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, pisoteados por los herejes y falsos conversos y además para identificar y detener a los judíos (públicos y falsos conversos) culpables, quienes propiciaron la invasión de los musulmanes a la Península Ibérica desde el siglo VIII.


Hay que distinguir entre ambos Tribunales, ya que los medios masivos de comunicación e información nos ponen a la Santa Inquisición Española como muy cruel, siendo que la Verdad es que el Tribunal Eclesiástico sólo juzgaba a los acusados de herejía o a los falsos conversos; siempre con un procedimiento cauto, honesto, caritativo y justo, (como se demostró en el capítulo 2: Metodología del Tribunal del Santo Oficio, de la presente investigación).


Además de necesaria, fue también buena la Santa Inquisición Española como se demuestra con la metodología llevada a cabo en todo juicio; simplemente para iniciar el juicio a una persona, ésta debía ser acusada por dos testigos; los tres primeros días se le escuchaba y lo primero que se le preguntaba era que si tenía y quiénes eran sus enemigos. Con esto los Inquisidores podían empezar a detectar las intenciones de los testigos. Hay que recordar que se le atendía médicamente y se le revisaba su estado mental, La acusación definitiva se le leía con pausas para que el acusado pudiera corregirlo, y así podríamos repetir todo el proceso, lo cual está en el Capítulo dos de esta investigación. Lo importante es comparar con otros tribunales este procedimiento en verdad "cauto, honesto y caritativo". Inclusive si el acusado no pudiera pagarle a un defensor, éste se lo asignaría el Tribunal pero escogiendo a una persona honesta, de buena fe.


Cabe recalcar que quien ejecutaba el veredicto de culpable, ahora sí de acuerdo a las leyes civiles, era el Tribunal Civil o Secular, según la culpa comprobada; o sea, el Tribunal Secular o Civil era quien castigaba (amonestaciones, penitencias, cárcel o muerte) de acuerdo a las leyes civiles y nunca lo hizo el Tribunal Eclesiástico. (Como así nos lo han divulgado, haciéndonoslo creer).

5.- ASPECTOS ECONÓMICOS



A manera de síntesis, ya que en esta investigación nos hemos podido percatar de estos aspectos.

Con lo que hasta aquí hemos investigado, podemos decir claramente que la Santa Inquisición no tuvo fines económicos, y los que hubieron fueron en un muy segundo plano, pero no desencadenados por la Santa Inquisición, sino por aquellos que nos hacen creer que son las víctimas, pero en realidad fueron los victimarios de España, el país anfitrión que los recibía y les daba inclusive libertad de culto.


Recabamos algunos datos para comprobar que los falsos conversos y judíos públicos sí tenían intereses económicos y aún más todavía, políticos, de poder y de control.


Un aspecto importante fue la expulsión de los judíos públicos (no obstante que gozaban de libertad de culto en España) decretada el 31 de marzo de 1492 por Los Reyes Católicos, debido a que se les responsabilizó, tanto a los judíos públicos (así lo de públicos, porque públicamente practicaban sus "ritos judaizantes") y a los falsos conversos se les responsabilizó de las prácticas judaizantes como se sintetizó en el capítulo anterior: "Aspectos Religiosos y Morales"; pero hay que recalcar que de ninguna manera fue hecha la expulsión de los judíos de España por fines políticos (quienes perseguían estos fines eran los mismos judíos públicos y falsos conversos).


También la misma Historia nos comprueba que además practicaban actividades subversivas en España, su país anfitrión, con la finalidad de que los musulmanes invadieran la Península Ibérica y a ellos les dejaron la gobernatura de las ciudades invadidas.
Para demostrarlo, mencionaremos algunos hechos:


Un judío logró el privilegio de un "canónigo" de poder implantar impuesto al pan en una localidad, como se mencionó anteriormente.


Había conspiraciones y planes para establecer un estado judío en las "Indias", es decir en el Nuevo Continente. Un autor judío Günter Friedländer descubrió la verdadera naturaleza de la misma y concluyó que era una conspiración política de los judíos conversos, tan bien organizada, con apoyo internacional, es decir de Europa, particularmente Ámsterdam y con insurrección armada. Se le llama también la Gran Complicidad se inició el 2 de abril de 1635 al ser apresado el comerciante lusitano converso Antonio Cordero. Los Inquisidores de Lima, licenciados Mañozca, Gaitán y Castro le siguieron el proceso de juicio.


A la población la oprimían funcionarios corruptos ilusos servidores de falsos conversos; precisamente debido al comportamiento de los falsos conversos, fue lo que obligó a reaccionar al Estado y a la Iglesia, dado que dicho fenómeno era el común denominador en España: los cristianos nuevos (o falsos conversos :judíos infiltrados como cristianos), oprimían al pueblo español en el poblado donde estuvieran a través de la usura (injustos y altísimos intereses, por el dinero prestado), prácticas comerciales deshonestas que perjudicaban también a la Corona, apoyaban a los funcionarios y nobles traidores y corruptos, conspiraban con las naciones enemigas, creaban o impulsaban las herejías, entre otros.


Está el proyecto de un judío Simón de Cáceres para la conquista de Chile donde presenta la estrategia tan minuciosa a seguir para lograrlo y tener todos los beneficios de dicha "expedición".


Cabe además recordar que España, era víctima de las usuras (muy altos intereses por el dinero prestado) de los falsos conversos o marranos y extorsiones sistemáticas de extranjeros que monopolizaban las riquezas, el comercio, las finanzas.


Hoy en día, a pesar de que hay brillantes investigadores, hay pocos historiadores genuinos, pero el que busca la Verdad, la encuentra, no con la soberbia, sino con la ayuda de Dios Nuestro Señor.

6. LAS VERDADES DE LA SANTA INQUISICIÓN ESPAÑOLA

Es importante no confundir los demás tribunales inquisitoriales de la época, como el tribunal inquisitorial de los protestantes, que tenía también pena de muerte por herejía, brujería, etc. cuyos métodos y fines (primordialmente políticos) fueron muy diferentes a los de la Santa Inquisición Española.

Lo cual lo fundamentamos con algunos hechos, tales como es el caso de Calvino que mandó quemar a Server en Ginebra, el rey Enrique VIII igualmente, a todo aquél que no aceptara su divorcio de Catalina de Aragón o que difiriera de él en opiniones religiosas, formó la iglesia anglicana con él como autoridad máxima, desconociendo al primado de San Pedro, es decir, a Su Santidad el Papa; Enrique VIII mandó ejecutar y decapitar a Santo Tomás Moro, su canciller, por no aceptar ni su divorcio, ni su proceder.

El que busca e investiga, encuentra, ya que la Verdad aunque nos la traten de ocultar, siempre hay una Luz que nos la deja pasar; éste es el caso de la Santa Inquisición. Primeramente, recapitulemos que el Tribunal del Santo Oficio, llamada Santa Inquisición tenía dos Tribunales: el Eclesiástico y el Civil.

Su finalidad no era castigar, sino en base a su etimología, era indagar, inquirir quiénes eran sospechosos de herejía, los moriscos (musulmanes convertidos al Cristianismo), determinar si el judío que había pretendido haberse convertido al Cristianismo, era o no un falso converso, si era o no culpable de herejía; por lo que se les detenía (previa acusación de dos testigos y reconfirmado por cinco testigos posteriormente, entre otros), se les escuchaba, se les interrogaba y tras un arduo proceso y testigos honorables se les dictaminaba si eran culpables o no.

Para determinar cuál era la pena: cárcel o muerte, se les entregaba a la autoridad civil o Tribunal Secular, quien según sus faltas o crímenes (comprobados) y de acuerdo con el Código Penal vigente en las diferentes naciones se ejecutaban las acciones correspondientes.

La Inquisición a nadie quemaba, es decir, el Tribunal Eclesiástico, ya que a él no le tocaba imponer ninguna clase de castigos; quien los imponía y ejecutaba era el Tribunal Secular o Civil.

Hay ciertos aspectos que tratan de inculpar a la Inquisición, como a continuación se explican:

6.1.- LA FALACIA SOBRE GALILEO Y LA SANTA INQUISICIÓN

Los enemigos de la Iglesia Católica se aprovechan de la falta de instrucción del pueblo en general y de los medios masivos de comunicación controlados, como ejemplo citaremos: el caso de Galileo, como otro de los errores más difundidos sobre la Santa Inquisición.

Hay que precisar ante todo, que el que hizo tal descubrimiento que el Sol está en el centro, fue Copérnico, quien nunca fue perseguido por la Santa Inquisición, además Copérnico lo descubrió cuando Galileo aún no había nacido.

Lo que la Inquisición condenó en Galileo fue su interpretación privada (como la tienen los protestantes en su Biblia protestante) y decía que su tesis estaba enseñada por la Santa Biblia.

La Inquisición le prohibió a Galileo enseñar tal cosa y él se lo prometió, pero desobedeció enseñando su interpretación por todas partes de palabra y por escrito. Ante su falta de cumplimiento a su promesa, se le condenó a permanecer en una ciudad como cárcel y que una vez a la semana durante tres años, recitara los siete Salmos Penintenciales. (¡Qué tormento espiritual! ¿Verdad?)

La Inquisición no lo condenó con ningún tormento, lo cual es lógico, ya que el tormento sólo se aplicaba para hacerlos confesar a los que ocultaban algo o negaban sus delitos, siendo que Galileo enseñaba su propia interpretación de la Biblia al respecto, por todos lados sin ocultarse.

Después de su "condena de tres años", vivió varios meses en la casa del Arzobispo Ascanio Piccolimini en Siena, quien además de estimarlo, le patrocinaba sus trabajos hasta que falleció en Florencia en su Villa Arcetri.

Esta verdad nunca la dicen los enemigos de la Iglesia Católica; pero bien que enseñan lo contrario en la educación laica y atea, que tergiversan en general la Verdadera Historia de nuestra Patria.

6.2.- EL SECRETO CON EL CUAL SE CONDUCÍAN LOS PROCESOS.


Para evitar venganzas personales y colectivas el acusado no sabía quién lo había denunciado, ni quiénes habían declarado en su contra.



6.3.- EL USO DE LA TORTURA PARA QUE CONFESARA EL ACUSADO.

En esos tiempos todo tribunal civil, inclusive el protestante tuvo su inquisición (pero qué diferencia) y empleaban la tortura.

El Santo Oficio continuó con esa costumbre de la época pero procuraba suavizarla, dentro de lo posible. La Santa Inquisición se basaba en el Derecho Romano en vigor, por el cual nadie podía ser condenado, sin antes haberse declarado culpable; cuando los acusados se negaban confesar y había convicción moral de la culpa del acusado se les aplicaba el tormento para que hablaran o delataran a sus cómplices; se les daba auxilio material y espiritual para que recapacitaran sobre su Salvación Eterna.

Mientras la Santa Inquisición perseguía un alto ideal para defender la Religión, la sociedad y la Nación, la Reina Isabel I de Inglaterra, usó la inquisición protestante para su provecho propio, para sostenerse en el trono a costa de torturas y asesinatos como el de María Estuardo, Reina de Escocia y masacrando a los católicos. Ella fue conocida por su crueldad, descuartizando a sus enemigos. Esta inquisición también la usaron Calvino, Lutero, Zwinglio, el Rey Cristian II de Escandinavia, entre otros.

6.4.- LA MUERTE EN LA HOGUERA.

Es una tremenda sanción efectivamente, pero se trataba de erradicar los males que ocasionaban las brujas que eran quemadas por las autoridades civiles, eran rarísimos los casos que se quemaban vivos a los reos. En España se usaba el "garrote vil", en que antes de quemarlos se les mataba estrangulándolos.

En innumerables casos se quemaba no al condenado, sino a su efigie, de lo cual no hacen distingo los enemigos de la Iglesia.



6.5.- LA CONFISCACIÓN DE LOS BIENES DE LOS ACUSADOS.

La Reina Isabel La Católica demuestra con hechos estar lejos de la codicia de bienes materiales, simplemente al vender sus joyas para patrocinar a Colón en su viaje a las Indias, descubriendo el Nuevo Mundo.

Por otra parte, los Inquisidores eran personas muy selectas en cuanto a honestidad, católicos ejemplares de hechos y devoción y honorabilidad, cuyo sueldo era fijo y muy bajo. El inquisidor supremo recibía 2, 816 reales por año y los inquisidores locales 1 810 más anualidades y otros fondos para costear sus gastos personales.

6.6.- FALACIA: EL TAN CUANTIOSO NÚMERO DE VÍCTIMAS

El sacerdote apóstata (renegó de la Religión Católica) Antonio Llorente, excomulgado por masón, además estuvo en un tiempo encargado de los archivos de la Santa Inquisición, los que quemó después de haber escrito "Historia crítica de la Inquisición", para evitar que se pudiera comprobar la falsedad y exageración en dichos datos y por ende su odio satánico a la Iglesia Católica.

Vamos a considerar una fuente neutral y además protestante como es la Enciclopedia Británica, la cual tampoco aceptó las estadísticas de Llorente. Transcribe que el número probable de ejecutados entre 1478 a 1494 fue de 2000, mientras que Llorente eleva el número de víctimas a 31,912 entre 1474 y 1800, en 322 años, fueron realmente cerca de 2000 sentenciados a muerte y ejecutados por autoridad civil.

El dato dado por la Enciclopedia Británica incluye la época tan difícil del Inquisidor Torquemada, a quien sólo responsabiliza de esos 2000, de 1000 a 1300 víctimas, época en la que abundaban las actividades subversivas de los falsos conversos, que farisaicamente pretendían ser cristianos; sus actividades cesaron, al igual que sus ejecuciones en 1492 cuando fueron expulsados de España, mismo año del descubrimiento de América.

6.7.- FALACIA: TREMENDAS ATROCIDADES.

Los enemigos de la Iglesia también agregan datos en los que la Inquisición no tienen nada que ver, como por ejemplo la muerte de Santa Juana de Arco, la muerte de Servet, el supuesto tormento de Galileo, lo cual es falso como vimos anteriormente.

Si bien era un Tribunal Religioso, no gozaba de la Infalibilidad que tiene el Papa, cuando habla en materia de Fe y de costumbre (Ex cathedra); ya que la Inquisición la integraban hombres y el hombre es un ser imperfecto que puede errar. Y durante los años que duró la Inquisición, son tan pocos los casos que se pueden mencionar de lamentables errores. En los que los hubo, al demostrarse tal, se castigaba, amonestaba o destituían a los responsables.

6.8.- EL ATRASO DE ESPAÑA.

Esto nuevamente es una falacia, como se demuestra basándonos en hechos históricos como los que a continuación se enumeran:

Fernando V de Aragón, España, El Católico, fue Rey de Sicilia 1468, se desposó privadamente con la Reina Isabel de Castilla en 1474, uniéndose ambas coronas Aragón 1479 y Nápoles 1504, se anexa Navarra durante los siglos XV y XVI; con lo que asegura la primacía de España en Europa.

El único atraso que se pudiera dar es por la falta de unión del pueblo español invadido por ocho siglos por los musulmanes, además del constante y poderoso problema de los falsos conversos.

En las bellas artes podemos ver las obras majestuosas que quedan como constancia del esplendor español, ya habiéndose unificado con Los Reyes Católicos. Fue una época de gran esplendor en todos los aspectos.

Simplemente recordemos que nadie quería patrocinar a Cristóbal Colón, España sí lo apoyó. La España Católica fue la que entabló el puente entre ambos mundos: el Viejo y el Nuevo Continente

APORTACIONES


Las razones para establecer la Santa Inquisición en España están claras, ya que en la España del siglo XV se palpaba la necesidad urgente para que un Tribunal Eclesiástico, con personas selectas por su honorabilidad, honestidad y verdadero Catolicismo, juzgaran y dictaminaran acerca de la sinceridad o no sobre la Fe Católica de las personas sospechosas de herejía, como los falsos conversos (no obstante que en España los judíos públicos gozaban de libertad de culto), quienes además practicaban actividades subversivas, ya que conspiraban y participaron en la invasión de los moros de África y Constantinopla a la Península Ibérica; ya interrogados, escuchados y juzgados por el Tribunal Eclesiástico; le correspondía al otro brazo , es decir, al Tribunal Civil, (rigiéndose bajo la Ley Civil) implantar el castigo correspondiente (penitencia, cárcel o inclusive la muerte).

No obstante que vivimos actualmente en el siglo XXI, donde predomina la cibernética e informática, por lo general sólo se escuchan "las voces" de los enemigos de la Iglesia Católica; pero todo aquél que busque la Verdad con la ayuda de Dios y no con soberbia, puede encontrarla, ya que no es que falte información, sino que hay que buscarla y ser muy selectivos y analistas para saber desechar toda la información falsa y tergiversada.

Nuestra hipótesis a muchos les puede impactar, pero reafirmamos que la Santa Inquisición Española fue buena por su altísimo ideal moral y religioso; buena por sus largos procesos y métodos del Tribunal Eclesiástico que antes de implantarla se dio el Edicto de Gracia (los que no estuvieran de acuerdo pudieron haber salido bien). Todo proceso empezaba por una acusación de dos testigos, se les dejaba hablar, se les interrogaba, se les escuchaba y se trataba de hacerlos reflexionar sobre la importancia de su Salvación Eterna.

Hay que recordar que la Santa Inquisición aplicaba sólo a los bautizados, no a nuestros indígenas en Mesoamérica protegidos por las Leyes de Indias dadas por España; la Santa Inquisición sí aplicaba a los falsos conversos (judíos infiltrados) y moriscos (mahometanos infiltrados); pues bien, si no se lograba esa corrección, se pasaba al Tribunal Civil para que castigara según la falta o crimen; según lo que ameritara.

Ahora bien, el hombre por el pecado original dejó debilitada su alma por la concupiscencia (inclinación al mal) y en aquellos casos donde no se haya actuado con justicia y se hubiese comprobado tal, se tomaron las medidas correspondientes a dicha falta; pero esta situación nunca fue el común denominador de la Santa Inquisición como nos lo hacen sentir los medios de comunicación controlados.

Esto se ha comprobado con las verdaderas estadísticas y no con las falacias de las estadísticas tergiversadas, como las de varios autores como es el caso del sacerdote apóstata y masón Juan Antonio Llorente, en su obra Historia Crítica de la Inquisición.

Sí, reiteramos que la Santa Inquisición Española fue buena y además necesaria, ya que si empleó los tormentos, fueron sólo para que confesaran la verdad, no eran continuos en una persona para matarla, sino que tenían descansos para disminuir el suplicio y todo aquello que aconteciera, de esto daba fe un notario y por escrito.

Como podemos ver, los tormentos en la Santa Inquisición no se usaron como es el caso de la Reina Isabel I de Inglaterra que usaba los tormentos con fines de avaricia para sostenerse en el poder y por medio de métodos muy crueles como es recordada.

Tampoco la Santa Inquisición empleó la Ley Mosaica por la que se apedreaban a muerte a los adúlteros en una puerta pública.

Sino al contrario, siguiendo las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo, se empezó con un Edicto de Gracia para que los conversos falsos o judíos públicos recapacitaran y reflexionaran sobre su Salvación Eterna, aplicando una enseñanza del Nuevo Testamento, donde Nuestro Señor nos dice: un Nuevo Mandamiento os doy, amaos los unos a los otros como Yo os he amado.

Y es ese Amor tan Misericordioso, que se sacrificó por nuestros pecados, muriendo en la Cruz del Gólgota y cada vez en el Sacrificio de cada Santa Misa en todo el mundo, en el momento de la Consagración, muere N.S. Jesucristo incruentamente (ya sin derramar sangre) por todos nosotros; aunque muchos de nosotros no queremos que se nos apliquen Sus méritos.

Sí, en la Santa Inquisición Española se muestra la Misericordia como Dios, Nuestro Señor nos enseña cuando en aquel pasaje de la Santa Biblia se apiada del hijo pródigo realmente arrepentido.

Claro, se requiere como en el Sacramento de la Confesión, instituido por Dios mismo, N.S. Jesucristo, se requiere que nos arrepintamos con todo el dolor del corazón y con el firme propósito de enmienda; así que seamos como el hijo pródigo y no como los falsos conversos; vivamos nuestra Religión Católica con hechos en todo momento y no sólo con palabras que se las lleva el viento.

Muchas gracias.



Incluye libros, revistas, folletos, web bibliografía selecta y enciclopedia.

I.1.- LIBROS Y REVISTAS

Abascal, Salvador, La Inquisición en Hispanoamérica, Ed. Tradición,

México, 1998, pp.380.

Padre: Arbeloa Cándido, S.J., Devocionario Cubano, Ed. M&A Maierhofer, Regensburg, Alemania, 1922, pp.571 ; con aprobación eclesiástica: Nihil Obstat: Padre: Paulus L. De Guevara, S.J. 10 abril 1922; Imprimatur: Su Excelencia Leopoldus, Episcopus Victoriensis 20 junio 1922

Birch,Thomas, A Collection of the State Papers of John Turloe, esq.; Secretary, First to the Council of State.
And Afterwards to the Two Protectors, Oliver and Richard Cromwell, Vol. IV, London, 1742

Böhm, Günter, Nuevos Antecedentes para una Historia de los Judíos en Chile Colonial, Ed. Universitaria, Santiago de Chile, 1963.

Böhm, Günter, Piratas judíos en Chile, Judaica, Año XII, Núm. 142-143, Buenos Aires, abril-mayo de 1945

Flores Arredondo, José Humberto, La Santa Inquisición, Tesina de Investigación, Colegio Izcalli Le Berger, Izcalli , Ecatepec, Estado de Morelos, 2002,

González Ruiz, Nicolás, Isabel de España e Isabel de Inglaterra, Ed. Cervantes, Barcelona, España.

Fray Fita, Fidel, La Verdad sobre el Martirio del Santo Niño de la Guardia, en el Boletín de la Real Academia de Historia de España, tomo XI, Pág. 134, Madrid 1887

Frei Boaventura. O.F.M.- Resposta aos espíritas, Editora Vozes Limitada, de Petrópolis, Brasil.

García Icazbalceta, Don Fray Juan de Zumárraga, Ed. Porrúa, México, D.F., 1947

Koch Thierry, Veronika Cecilia, Ensayo "La Inquisición Española no es Leyenda Negra", Colegio Izcalli Le Berger, Izcalli Ecatepec, Estado de México, 1998.

Kohut, George, Simon de Caceres and his Plan for the Conquest of Chili in 1655, Press of Phillip Cowen, New York

Monniot, Albert, Crímenes Rituales, Editorial La Verdad, Lima-Perú, 1914.

Rivanera Carlés, Federico, Los Conversos ¿Víctimas o victimarios de España? Centro de Estudios Históricos Cardenal Juan Martínez Silíceo, Buenos Aires, 1994, pp.157.

Schlarman, Joseph H.L., México, Tierra de Volcanes. De Hernán Cortés a Miguel Alemán, Ed. Porrúa, S.A., México, 1958, pp.728

Sembrador, Pedro, El Gran Inquisidor Torquemada, Folleto E.V.C. 554, Secretaría del Arzobispado de México, México, D.F., 1957, pp.28

Sembrador, Pedro, La Verdad sobre la Inquisición, Folleto E:V:C: 553, Secretaría el Arzobispado de México, México, D.F., 1957, pp.32

Spivak, Aarón, Judíoamérica, Judaica, año V, Núm. 51-53, Buenos Aires, Septiembre-Noviembre 1937, Pág. 117

Ugarte Bravo, Diócesis y Obispos de la Iglesia Mexicana 1519-1939, México, 1941

Walsh, William Thomas, Personajes de la Inquisición, Ed.
Espasa-Calpe

Birch,Thomas, A Collection of the State Papers of John Turloe, esq.; Secretary, First to the Council of State. And Afterwards to the Two Protectors, Oliver and Richard Cromwell, Vol. IV, London, 1742

I.2.- WEBBIBLIOGRAFÍA

http:/www.tareasya.com/noticia.asp?noticia-ed=3444

www.ewtn.com/spanish/Saints/Dominguito_de_Val.htm-9k

i.3.-
ENCICLOPEDIA

Enciclopedia Británica, Tomo XII, 1957, Pág. 377

II.- INVESTIGACIÓN DE CAMPO

v Entrevista con el Lic. Salvador Borrego Escalante el 15 de octubre del 2002 en México, D.F.

Entrevista con el M.R.P. Manuel Joya en Cuernavaca, Morelos.



APÉNDICE

A.- Entrevista con el Lic. Salvador Borrego Escalante el 15 de octubre del 2002 en México, D.F.



¿La Santa Inquisición perseguía intereses morales o económicos?

Definitivamente su interés fue religioso, moral. La finalidad de la Santa Inquisición Española era preservar las Verdades de la Iglesia Católica Apostólica y Romana a pesar de tantas herejías de la época y proteger a los feligreses para poder tener una vida cristiana.

Hay que recordar que los judíos gozaban de libertad de culto; y valiéndose de su posición jugaron un papel subversivo en la Historia de España, pues coadyuvaron a la invasión de los moros en la Península Ibérica.

B.- HECHOS PRODIGIOSOS




El Milagro de la calle Les Billetes, Paris

Este Milagro aconteció en París, Francia en el año de 1922, en la calle de los Jardines, llamada Les Billetes, en una casa, cuyo solar hoy en día es un templo protestante; pero en la Iglesia de San Juan y San Francisco se celebra este aniversario.

Este milagro dan fe el Arzobispo de París, Simón de Bucy, quien en vista de la magnitud de tal prodigio y minuciosos estudios mandó construir la Capilla de Les Billetes sobre el solar de la casa del judío, hay tres bulas pontificias que atestiguan la realidad de tan prodigioso suceso; además de todo el pueblo de los alrededores, y más aún, esta Sagrada Forma se conservó por cuatrocientos años en la Iglesia de San Juan de Gréve.

Hay que remontarnos al reinado de Felipe el Hermoso, cuando una cristiana angustiada por su pobreza fue a empeñar sus mejores ropas en la casa de un judío llamado Jonatás. Se aproximaba el tiempo del cumplimiento Pascual y como quería recibir la Sagrada Comunión, le suplicó al usurero que le prestase un vestido para este acto. El judío aceptó devolverle sus ropas y además borrarle su adeudo pero con la única condición que le llevase la Sagrada Forma. La desdichada lo prometió y cumplió.

Al tener la Hostia Consagrada el judío enfurecidamente empezó a herirla con un cuchillo y no obstante que al instante saltaron chorros de Sangre, él continuaba, la clavó en la pared, la maltrató con azotes y la hirió con una lanza y la Sangre continuaba brotando. Su esposa e hijos aterrados le rogaban que se detuviera y él continuaba con este sacrilegio. Como seguía brotando la Preciosísima Sangre, arrojó la Sagrada Hostia al fuego. Prodigiosamente la Hostia Consagrada y apuñalada se elevó, subió y bajó por entre las llamas sin deshacerse. El judío desesperado la echó en un caldero con agua hirviendo, y el agua se puso de color rojo, salió la Sagrada Hostia del agua tal cual y se apareció N.S. Jesucristo pero crucificado, tal como le exigieron los judíos a Pilatos que lo crucificara. El desventurado judío huyó espantado, huyendo como loco de la vista de N.S. Jesucristo (en lugar de arrodillarse ante Dios, arrepentirse sinceramente de corazón y pedirle perdón a Dios Nuestro Señor por este sacrilegio).

La gente entró a la casa del judío y vieron como todos los muebles estaban manchados de Sangre y de la Hostia Consagrada brotaba aún Sangre; la cual se posó por sí misma en un vaso que tenía una devota mujer que había entrado a la casa del judío. La llevó a la Iglesia más próxima, la de San Juan de Gréve. En donde se conservó la Sagrada Forma por cuatrocientos años.

El Milagro de Zaragoza

Es muy célebre la prodigiosa aparición del Niño Sacramentado en 1427, en la Catedral de Zaragoza, de lo cual dio fe el Arzobispo de la Catedral de Zaragoza, Don Alonso Argüello; también existe la relación escrita por el doctísimo Dormer, arcediano de dicha Metropolitana; además de tener testigos a todo el católico pueblo de Zaragoza que pasó a adorarlo todo el día y la noche, en el Altar de San Valero, donde se colocó después de la procesión hasta …

Sucedió en Zaragoza que una mujer casada consultó a un alfaquí, impío curandero, para que le diera un remedio para que su esposo no fuese "tan rudo". Este impío moro le aseguró que su esposo cambiaría de temperamento y la amaría, mas para hacerlo, tenía que traerle una Hostia Consagrada. La supersticiosa mujer prometió traérsela ella misma. Cuando comulgó en la capilla parroquial de San Miguel, se sacó la Sagrada Forma con diabólica astucia y la puso en un cofrecillo que para esto llevaba. Llegó a la casa del moro para dársela y al abrir el cofrecito, con gran asombro, ambos vieron que al abrirlo en lugar de la Hostia Consagrada estaba un pequeño y hermoso Divino Niño, quien despedía bellísimos resplandores.

La mujer supersticiosa se atemorizó tanto que no sabía qué hacer, si dar parte o no, y el moro le dijo que se llevara el cofrecillo con el Niño y lo quemara en su casa ocultamente. Y así lo hizo, pero a pesar de estar el cofrecito en cenizas, el Divino Niño estaba ileso y además desprendiendo de su cuerpecito

rayos y resplandores de bellísima claridad y hermosura. Ella, fuera de sí y muy turbada, se regresó a la casa del impío moro y criminal consejero para decirle lo ocurrido.

El impío moro al escuchar lo sucedido tembló y ambos se llenaron de espanto y confusión y se dieron cuenta de su pecado y se estremecieron y le pidieron perdón a Dios, Nuestro Señor: ambos se dirigieron a la Iglesia Metropolitana, ella para confesarse y él para avisar de tan grandioso acontecimiento al Vicario general y para suplicarle con dolor de corazón y con lágrimas en los ojos, la gracias del Santo Bautismo.

El Sr. Obispo mandó hacer todas las averiguaciones minuciosas y pertinentes con personas sabias y doctas y certificados todos de la verdad de aquel hecho tan extraordinario, hicieron una procesión, ese día sábado de la casa de la mujer arrepentida a la Iglesia Metropolitana, para llevar al Santo Niño Dios en procesión general, a la que asistieron los dos cabildos, el de la Iglesia del Salvador y el de la Iglesia del Pilar, el clero secular y el regular, los magistrados de la ciudad, la nobleza y el pueblo y el Sr. Obispo que debajo del palio llevaba caminando llevando entre sus manos con gran reverencia al Divino Niño reclinado en la patena de oro. Se colocó en el altar de San Valero y se dejó manifiesto al Divino Niño todo el resto del día, la noche para que toda la gente lo adorara, hasta la mañana siguiente, que era domingo por que durante la Santa Misa, en el momento del Ofertorio, sucedió algo prodigioso nuevamente. Desapareció el Divino Niño de la patena dejando en su lugar una Sagrada Forma, la cual el Sr. Arzobispo la tomó durante la Sagrada Comunión.

Con tales milagros, se acrecentó la Fe del ya por sí católico pueblo de Zaragoza. El Arzobispo dispuso que se construyera una capilla para perpetuar este prodigio.


Además, el fuero que hizo Don Juan el Segundo en Cortés de Calatayud en el año de 1461, ordenó con graves penas a todo aquél moro o judío que no acatara su orden: que reverenciasen al Santísimo Sacramento donde quiera que pasase en pública procesión.
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CONDENADOS A MUERTE POR EL TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN DE LIMA
(1569-1820)


Nombres
Origen Motivo Fecha


01) Salado, Mateo Francés Luterano 15-11-1573
02) De la Cruz, Francisco Español Alumbrado 13-04-1578
03) Bernal, Juan Flamenco Luterano 29-10-1581
04) Del Pilar, Miguel Flamenco Luterano 30-11-1587
05) Tiller, Walter Inglés Luterano 05-04-1592
06) Tiller, Eduardo Inglés Luterano 05-04-1592
07) Oxley, Enrique Inglés Luterano 05-04-1592
08) Nuñez, Jorge Portugués Judaizante 17-12-1595
09) Rodríguez, Francisco Español Judaizante 17-12-1595
10) De Contreras, Pedro Español Judaizante 17-12-1595
11) Fernández, Juan Español Proposic. 17-12-1595
12) De Lucena, Baltasar Portugués Judaizante 10-12-1600
13) Nuñez de Cea, Duarte Portugués Judaizante 10-12-1600
14) Enríquez, Duarte Portugués Judaizante 13-03-1605
15) López de Vargas, Diego Portugués Judaizante 13-03-1605
16) Díaz Tavares, Gregorio Portugués Judaizante 13-03-1605
17) Bautista del Castillo, Juan
18) Acuña de Noroña, Juan Limeño Proposic. 01-06-1608
19) Tavares, Manuel Portigués Judaizante 21-12-1625
20) De Vega, Antonio Portugués Judaizante 21-12-1625
21) De Espinosa, Antonio Español Judaizante 21-01-1639
22) López de Fonseca, Diego 05-04-1592
23) Maldonado da Silva, Francisco Tucumano Judaizante 23-01-1639
24) Rodríguez da Silva, Juan Portugués Judaizante 23-01-1639
25) De Azevedo, Juan Español Judaizante 23-01-1639
26) De Lima, Luis Español Judaizante 23-01-1639
27) Bautista Pérez, Manuel Portugués Judaizante 23-01-1639
28) Váez Pereira, Rodrigo Portugués Judaizante 23-01-1639
29) Duarte, Sebastián Portugués Judaizante 23-01-1639
30) Cuaresma, Tomé Portugués Judaizante 23-01-1639
31) Henríquez, Manuel Portugués Judaizante 23-01-1664
32) De Castro, María Francisca Ana Española Judaizante 23-12-1736
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España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas.

Menéndez y Pelayo
Historia de los Heterodoxos Españoles
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La leyenda negra anticatólica y antihispanista

España, la Inquisición y la leyenda negra
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La verdad sobre la Inquisición

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España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio...; ésa es nuestra grandeza y nuestra unidad; no tenemos otra. El día en que acabe de perderse, España volverá al cantonalismo de los arévacos y de los vectones o de los reyes de taifas.

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